Ordinary Time 2018

Twenty-fourth Sunday in Ordinary Time
September 16, 2018
The Lord GOD is my help, therefore I am not disgraced. — Isaiah 50:7

LISTENING AND RESPONDING
There are three interwoven themes in today’s readings: listening to God, faith vs. good works, and losing our life in order to find it. How are they related? 
The Suffering Servant of Isaiah undergoes much distress and ridicule, but is able to bear it because he has listened to the promptings of God day after day. The psalm tells us that God listens, too. God hears our prayers for help and is always ready to save us. As our faith deepens, so does our desire to do the works of justice and charity that build up the reign of God. God directs our actions in ways we often cannot see, and we don’t always see the results. We are called upon in faith to trust that what we do is enough, and that willingness to listen to God’s promptings will lead us in the right way.

TREASURES FROM OUR TRADITION
In this country, we don’t name our churches “The Fourth Avenue Catholic Church,” but rather seek a patron saint or mystery of faith. We inherit this tradition from an old Roman custom via medieval England. Interestingly, that has not been the practice elsewhere, and parishes abroad often do carry just the name of the neighborhood. In Ireland, the Roman (English) practices didn’t take hold, and so churches are known simply by the street they are on, or by a nickname. Saint Francis of Assisi in Dublin is often called “Adam and Eve” after a pub in the same street. The pub sign is an interesting carving of our first parents, so they become patrons by default.
Increasingly in the United States, we are seeing a familiar European pattern emerge when a few churches, each bearing the name of a patron saint or mystery, are gathered into one parish that bears a different name. Thus, we might hear of a parish of “Midvalley City” comprised of Saint Mary, Saint Francis, and Saint Ursula churches. Once a church has been consecrated, its name may not normally be changed. Therefore, when parishes are merged, a new name is given to the parish, which may or may not be that of a heavenly patron, but the church buildings retain their names. In the process, we have lost sight of some worthy patrons of old, but have also seen new parishes open dedicated to twentieth-century saints like Edith Stein, Katharine Drexel, and Mother Teresa.

PROPER POSTURE
It is impossible for the Church to remain on its feet if it doesn’t get on its knees.
—Anonymous

 

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Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
16 de septiembre de 2018
El Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido. — Isaías 50:7

ESCUCHANDO Y RESPONDIENDO
En las lecturas de hoy se entrecruzan tres temas: escuchar a Dios, la fe vs. las buenas obras y perder nuestra vida para poder salvarla. ¿De qué manera están relacionados estos temas?
En Isaías, el Siervo Sufriente padece muchos disgustos y burlas, pero puede soportarlos porque ha escuchado los mensajes de Dios día tras día. El salmo nos dice que Dios también escucha. Dios escucha nuestras súplicas y siempre está dispuesto a salvarnos. Cuando nuestra fe se profundiza, también se profundiza nuestro deseo de hacer obras de justicia y caridad que fortalecen el Reino de Dios. Dios guía nuestras acciones de maneras que muchas veces no podemos ver y no siempre vemos los resultados. Se nos llama en fe a confiar en que lo que hacemos es suficiente y que nuestra disposición a escuchar los mensajes de Dios nos guiará por el camino correcto.

TRADICIONES DE NUESTRA FE
Este año hemos estado reflexionando sobre algunas tradiciones latinoamericanas de nuestra fe. Creo que sería bueno reflexionar también sobre lo que es la Tradición y lo que son las tradiciones. En muchas ocasiones durante mi formación religiosa mis maestros me advertían de no confundir la Tradición en mayúscula con la tradición en minúscula.

 “¿Cuál es la diferencia?”, preguntaba. Y de seguro algunos de ustedes se lo estarán preguntando también. Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 75 83) los Apóstoles transmitieron el Evangelio de Jesucristo de manera escrita y de manera oral. El Evangelio escrito nos ha llegado en forma del Nuevo Testamento, en especial por los cuatro evangelios. El Evangelio oral nos ha llegado por lo que llamamos la Tradición; ésta nos llega por la predicación, la vida y el ejemplo de los Apóstoles.
De esta Tradición o Evangelio oral nacen tradiciones teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales para diversas escuelas espirituales o grupos étnicos y nacionales. Estas tradiciones necesitan medirse con la gran Tradición evangélica y sólo aquellas que animan a los fieles a vivir más de cerca el Evangelio deben ser promovidas.

LANZARNOS A LO IMPOSIBLE
Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia. . . Nuestro camino se interna en la niebla, pero queremos seguir dándonos, porque tú estás esperando en la noche, con mil ojos humanos rebosando lágrimas.
—Luis Espinal, sacerdote asesinado en Bolivia

 

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